Estos días me propusieron un reto: hacer un retrato a carboncillo de una persona de cuando tenía 20 años, ahora tiene 86. Lo único que poseían era una foto antigua.
Me encontré con varias dificultades:
- La foto era pequeña.
- Estaba algo dañada.
- En aquella época las fotos se retocaban.
Para llevar a buen fin el encargo:
- Escaneé la foto.
- Recorté el rostro.
- Lo imprimí a un tamaño mayor.
Después, todo fue precisión, intuición y trabajo.
Su hijo dice que sí la reconoce, como es obvio no la conoció en aquella época.

